sábado, 11 de abril de 2015

Los 4 principios de la osteopatía

LOS 4 PRINCIPIOS DE LA OSTEOPATÍA

Entre 1899-1901 Still sintetiza todas sus observaciones puestas a la práctica y enuncia sus cuatro principios fundamentales en los que se basa la osteopatía.

1. LA UNIDAD DEL CUERPO.

En los inicios Andrew Taylor Still  situó en esta lista a la facultad que tiene el cuerpo humano para encontrar su propio equilibrio estudiando profundamente la Homeostasia . Lo llevó al nivel del sistema músculo-fascio-esquelético, el cual es capaz de archivar en la memoria los traumatismos sufridos. Todos los sistemas son interdependientes y están relacionados entre sí.

Más tarde se introdujo una concepción holística del cuerpo humano: el principio de la globalidad. Gracias a estudios de medicina tradicional china se concluyó que el ser humano formaba un todo unido dividido en tres partes o planos interdependientes: el plano físico, el plano mental y el plano espiritual.

2. RELACIÓN ESTRUCTURA/FUNCIÓN

La estructura gobierna la función,alterada la función la estructura se altera y alterada la estructura sin duda la función se altera.

La estructura la constituyen las distintas partes del cuerpo, a diferentes niveles (huesos, músculos, fascias, glándulas, vísceras,…). La función es la actividad que realizan cada una de las partes (función de sostén, vascular, digestiva, respiratoria,…).

3. LA AUTOCURACIÓN

Still, como buen hijo de pastor metodista, llegó a decir con la experiencia que “el cuerpo humano es la farmacia de Dios”, es decir, que el cuerpo humano tiene todos los medios necesarios para autocurarse gracias a la posesión de un sistema de autodefensa capaz de eliminar y deprimir las enfermedades, siempre y cuando los sistemas de nutrición y eliminación celular funcionen sin obstáculos.

El organismo es capaz de adaptarse a cualquier situación. A toda acción exterior, el organismo responde con una reacción en su medio interno.

4. LA LEY DE LA ARTERIA ES ABSOLUTA

Nuestras arterias son las encargadas de transportar a través de todo nuestro cuerpo los principios útiles e inmediatos para asegurar la inmunidad natural contra las enfermedades. La circulación sanguínea debe producirse sin obstáculos, es decir que las arterias y las venas deben hacer correctamente su función.

Allí donde la sangre llega con más dificultad es más fácil la instauración de la enfermedad.

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